Julio Anguita: “Estamos en condiciones perfectas para el fascismo”

Advertencia. Esto es una entrevista larga, muy larga. Cuando nació Cordópolis quisimos evitar en las entrevistas eso tan doloroso de tener que cortar preguntas y respuestas, y dejar en la papelera del ordenador algunos testimonios que nosotros, los periodistas, elegíamos de una forma objetiva pero que quizás pudieran interesar mucho más que aquello que decidíamos salvar. Por eso, algunas entrevistas son largas, muy largas. Y en una charla con Julio Anguita (Fuengirola, 1941) es imposible que no sea tan larga, máxime si la charla se desarrolla durante casi dos horas en el interior del Sótano, en la Corredera, y antes hemos dado con el ex alcalde de Córdoba entre 1979 y 1986 un paseo por el interior de lo que fue el Ayuntamiento, en la actual Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía.

La entrevista se desarrolla en grandes bloques. Desde la política económica actual, sus últimas palabras polémicas, el nacimiento de su Frente Cívico (del que dice que va a ser “complicado” que se consolide), la política, la Monarquía o Córdoba. Anguita no elude ningún tema y hasta parece disfrutar en sus respuestas, donde se recrea y las enfatiza como si aún siguiera en la tribunal del Congreso de los Diputados. Hace pausas, cambia el tono de voz y gesticula. Gesticula mucho para dar fuerza a todo lo que dice. Y cita constantemente a muchos autores como el profesor que siempre fue y que sigue impartiendo sus lecciones.

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FOTO: MADERO CUBERO

PREGUNTA. Cada vez que usted dice algo, se incendian las redes sociales. ¿Vaya impacto que tienen sus palabras, no?

RESPUESTA. Reconozco que mis palabras tienen impacto. Me gusta ser sincero. El problema es porqué. Claro, porque lo que venimos diciendo, fundamentalmente yo por ser el portavoz más cualificado de la Izquierda Unida de entonces o del Partido Comunista de entonces [se refiere a cuando se opuso a la firma de España del Tratado de Maastricht], pues se ha venido cumpliendo. Pero bastante sufrimiento pasamos cuando se nos insultó, cuando nos metieron las crisis dentro de Izquierda Unida… Y todo lo que se llama el discurso de Europa o el discurso de la crisis o de la moneda única se ha ido cumpliendo. Alguien ha subido a la red, no recuerdo quién, las palabras de un acto que hubo en Cáceres en el año 99 con Saramago. El maestro Saramago estuvo inconmensurable. Yo hablé de lo que se avecinaba… bueno pues eso es lo que está ahora pasando. ¿Qué viene a decir esto? Que cuando se tienen principios y se estudian hay que mantenerlos aunque sea a contracorriente. Porque al final los hechos dan la razón.

A mí se me han acercado Isabel Tocino y Rodrigo Rato a decirme sobre Maastricht: No, si llevas razón. Lo que pasa es que nosotros no podemos decirlo

P. A usted, por llevar unos argumentos contracorriente, se le ha llamado absolutamente de todo…

R. Mesiánico, iluminado, sí, sí, sí…

P. Puestos a elegir, ¿se queda con alguno de estos calificativos?

R. Me dan igual (pausa). Vamos a ver. Yo he sido un hombre, y sigo siéndolo, que para defender las cosas tengo que estar convencido. Me cuesta mucho decir algo de lo que no estoy convencido. Ahora, si estoy convencido de algo, yo muero por ello. Conste que es una manera de hablar, ¿eh? Y estaba convencido porque los estudios económicos… es que yo he estado trabajando con un Juan Francisco Muñoz Seco, que es interventor general del Estado, con un Pedro Montes y un Jesús Álvarez, economistas del Banco de España, con un Juan Torres, catedrático de Economía, con un Joaquín Arriola, catedrático de Economía, con un Ramón Franquesa, catedrático de Economía, y así hasta noventa y tantos. Los he tenido en mi entorno, discutiendo con ellos. Encontes, cuando salíamos a hablar es que estábamos avalados por el pensamiento y la obra de economistas, de izquierdas, obviamente. Y claro, las demás formaciones, en concreto la formación gobernante, les decía ‘no, no esto es bueno, Maastricht es bueno’. Y sus diputados decían amén. Sigue leyendo

Somos mayoría (y VII)

Querid@s compañer@s:

      El 24 de Noviembre y tras la votación pertinente, la Comisión Provisional Estatal de Organización se constituyó en Comisión Gestora. Las funciones fundamentales de la misma serán dos: las de coordinación del proyecto y la preparación del proceso que conduzca a la Asamblea Estatal Constituyente. A tal efecto, una Comisión Técnica emanada de la Gestora preparará los trabajos necesarios para el fin propuesto: hacer del frente Cívico una organización estatal con todos los requisitos y atribuciones que los futuros Estatutos aprueben.
      Durante siete meses las únicas palabras que ha explicitado el proyecto del Frente Cívico han sido las mías a través de los escritos que en número de seis y bajo el título de Somos mayoría, han ido apareciendo en las páginas de Prometeo. A partir de la existencia de un órgano de coordinación e impulso del proyecto, mis comunicaciones deben ceder protagonismo a la expresión colectiva del mismo. Por eso, este último Somos mayoría es el punto final a un tiempo de provisionalidad y carencia absoluta de mecanismos e instrumentos colegiados.

      Pero al despedirme de estas páginas quisiera, a título de última aportación personal desde las mismas, plantearos una serie de consideraciones que me han suscitado los acontecimientos internos y externos ocurridos desde el día 24 de Noviembre.
      Mi experiencia en la génesis y desarrollo de otros proyectos de participación y elaboración colectiva, me ha enseñado que tras los primeros momentos de euforia y de ímpetu en la iniciación de los mismos aparecen situaciones de aparente inacción, de ralentización, de pérdida del aquel primer impulso que desbordaba previsiones y capacidades organizativas. El que ello ocurra no debe desanimarnos pero tampoco resignarnos en la costumbre y la aceptación de lo “inevitable”. ¿Por qué ocurre eso?
      En un primer momento el mensaje, la convocatoria, nos ilusiona y nos lanzamos a la tarea de juntarnos, unirnos y establecer las incipientes líneas de organización. Suelen aparecer entonces los primeros problemas de tipo personal o de exclusividad en la interpretación de las intenciones de los demás. Salvo contadísimos casos de protagonismo “purista”, de narcisismo escénico o de instalación en la cultura de la sospecha permanente, hay que buscar las causas en los procesos, los momentos y las fases. El que esto es así lo demuestra el hecho de que frente a las excepcionales y mínimas bajas ocurridas en el Frente Cívico, la constitución del mismo en las provincias que faltaban o el aumento diario de incorporaciones en las ya existentes arrojan un saldo positivo abrumador.
      Pero no nos engañemos, el problema subsiste y como dije antes tiene una razón de ser: la interiorización propia de los primeros momentos; hay que salir de ella. El CRECER PARA AUMENTAR debe ceder el paso al CRECER PARA ACTUAR. A partir de ahora el incremento numérico de personas adscritas no puede realizarse “a palo seco” sino como consecuencia de la actividad que desarrollemos. Solamente la acción programada, colectiva, democráticamente elaborada y asumida nos dará presencia e influencia en nuestro entorno.
   Hemos asumido que queremos constituirnos en un contrapoder a los poderes económicos, sociales y políticos que continúan socavando los Derechos Humanos y constitucionales de la inmensa mayoría. Y todo contrapoder es, siempre, una organización al servicio de unos fines, unas propuestas, unos proyectos, un programa y unos intereses; en este caso los de la mayoría a la que pertenecemos y queremos galvanizar como protagonista consciente en esta hora de nuestra sociedad.
Permitidme, en esta última entrega del Somos mayoría, que abusando de vuestra paciencia os haga una serie de reflexiones que someto a vuestra consideración:
  1. Cada una y cada uno de nosotras y nosotros es el Frente Cívico; con nuestro ejemplo, trabajo y honestidad en el hacer explicitamos el proyecto. Tenemos personal y colectivamente, capacidad de iniciativa y de búsqueda permanente de puntos de encuentro con l@s demás. El sumar en el acuerdo, en la síntesis, en la acción común, es la permanente garantía de que servimos a nuestra gente, a nosotros mismos. Con este talante, el ejercicio de la tarea común, democráticamente aceptada, es fácil y además gratificante.
  2. El Frente Cívico es un proyecto democrático que no necesita para desarrollarse de ninguna adscripción ideológica o partidaria. Estamos aquí a título personal y sabemos que el objeto de nuestro compromiso no es otra cosa que una respuesta ciudadana a este estado de cosas en permanente descenso hacia la catástrofe social. Por desgracia, y para muchas personas, la palabra Democracia es algo inane y sin sustancia; no es cierto. Democracia es Justicia social, Ética cívica y política, Cultura y sentido de responsabilidad emanado de la asunción de Derechos y Deberes. Democracia es la plenitud de la ciudadanía. Democracia es la fuerza de la mayoría.
  3. Tenemos ante nosotros un programa que debemos ampliar, profundizar, explicar y llevar a la calle. Hasta que el programa o cualquiera de sus puntos no ocupe la centralidad de nuestra tarea, estaremos permanentemente en un frustrante ejercicio de endogamia.
  4. Nuestra gente, la mayoría, necesita explicaciones, consejos, motivaciones concretas, canales de participación y lucha, ámbitos de solidaridad y comprensión, referencias personales inmediatas; pero sobre todo necesita de lazos de coincidencia y de unión con otros y otras que le estimulen a la acción ciudadana, a constituirse en mayoría consciente de que lo es y quiere ejercer de ella.
  5. Si el Frente Cívico se constituye en cualquier sitio y lugar como el referente a donde nuestros conciudadanos puedan asistir a conferencias, sesiones informativas o de elaboración colectiva, proyecciones divulgativas recogidas de la red, debates programáticos, redacción de octavillas, hojas volantes, pasquines y preparación de movilizaciones en general, asambleas en cualquier lugar, etc, el Frente Cívico será la Casa Ciudadana por excelencia.
  6. Estemos permanentemente abiertos a otras organizaciones y colectivos con los que coincidamos general o puntualmente. Invitémoslos a nuestras actividades y participemos en las que ellos organicen sin más requisito que la coincidencia en la acción y los métodos para llevarla a cabo. Nosotros queremos unir a la mayoría pero no podemos erigirnos en protagonistas exclusivos de esa tarea. Hay multitud de plataformas, movimientos colectivos con los que mantener relaciones de colaboración y acción conjunta. La unidad se hace en la actividad, en la acción.
  7. Tengamos una paciente impaciencia. En la medida en que el proyecto con el que nos comprometemos es muy ambicioso pero también muy necesario, no debemos consumir etapas o avanzar sobre terrenos poco firmes. Porque tenemos prisa, porque la mayoría necesita con urgencia constituirse en contrapoder, precisamente por eso, hay que dar pasos firmes y seguros. Si eso lo hacemos así, estaremos preparando las condiciones para que en un momento dado nuestra fuerza, la fuerza de la mayoría organizada, incida en la realidad y cambie el rumbo de las cosas
  8. En estos momentos se están poniendo en marcha los trámites para nuestra inscripción como Frente Cívico Estatal. Esa referencia es muy importante porque comenzamos a ser legales y en consecuencia a poder usar, cara a terceros, las prerrogativas y derechos que tal inscripción nos otorga. En consecuencia y a partir de ese momento, esa será nuestra referencia para todo el ámbito estatal, traducciones idiomáticas aparte.
Y una última cuestión que a modo de propuesta, someto a vuestra consideración.
 
Tenemos un decálogo programático que fue ampliado en la reunión de la Comisión Provisional de Organización Estatal. Ese conjunto de contenidos a los que debemos añadir aquellos que dimanen de campañas y movilizaciones surgidas de nuestras filas o a instancias de otros constituye un material más que sobrado para centrarse en lo concreto y convertirse en eje vertebrador de nuestro crecimiento.
Sin embargo los acontecimientos se precipitan y agravan aún más la postración a la que nos conducen.
     El año pasado las dos fuerzas políticas mayoritarias perpetraron unos de los mayores atentados contra la ciudadanía: la reforma del artículo 135 de la Constitución. En virtud de dicha reforma los pagos de los intereses de la Deuda son prioritarios a cualquier otro Gasto Público: Educación, Sanidad, Obras Públicas, Investigación, Servicios Sociales, etc. Los acreedores que se han beneficiado de esta reforma son fundamentalmente los bancos nacionales y extranjeros.
Pues bien, en este enlace:
encontraréis un informe de Agustín G. Turiel Martínez, Inspector de Hacienda del Estado, Interventor y Auditor del Estado sobre lo que califica de “Deuda ilegítima” o sea aquella deuda pública emitida por la Administración General del Estado cuyos fondos se destinan no a sufragar gastos operativos corrientes o de capital sino a ser nuevamente prestados a terceros.   
     Está clara la alusión a la banca española.
    El informe calcula que la deuda anterior al año 2012 se eleva a la cantidad de 108.303 millones de euros. ¿Cuánto supondrá si le añadimos la del citado año y la prevista para el 2013?
     El final del informe es demoledor. Los citados miles de millones de euros son solamente de la Administración General del Estado. Queda por analizar la Deuda ilegítima de Comunidades, Entidades Locales, gastos en armamento, obras públicas inútiles y transferencias a confesiones religiosas.
     Cuando se nos informa de que los enfermos crónicos deberán pagar las ambulancias que los trasladan, estos datos sobre la Deuda ilegítima son una invitación a la movilización generalizada. Debemos exigir y conseguir lo que se hizo en Ecuador cuyo Gobierno auditó la deuda y dejó de abonar la ilegítima.
     Compañeras y compañeros de todos los Frentes Cívicos, Movimientos sociales, plataformas de todo tipo y ciudadanía en general, el combatir y acabar con este expolio es más que urgente. Empezad de manera creativa la movilización. No esperéis a las consignas. Ahí tenemos una tarea más que da sentido a nuestra existencia.

«En Italia el Partido Comunista entró triunfante con las armas, como Dios manda. Aquí… nos legalizaron»

DIARIO KAFKA

Entrevista a Julio Anguita

Julio Anguita sigue en plena forma, tomando café y saludando a los vecinos, explicando con paciencia y dejándose llevar por el entusiasmo. El antiguo alcalde de Córdoba y coordinador general de Izquierda Unida cada día recuerda más por su aspecto a Fidel Castro; sin embargo, en cuanto empieza a hablar, se parece más al Che Guevara. Ahora, con su Frente Cívico, no sólo insiste en que él ya lo dijo: tiene algo nuevo que contarnos. Entre otras cosas, su obra teatral inédita, que amenaza con publicar.

Julio Anguita, Rafael Reig, Miguel Roig y Antonio Orejudo. ALEJANDRO LAMAS

DIARIO KAFKA: En el decálogo del Frente Cívico llama la atención que ningún punto haga referencia a la educación.

JULIO ANGUITA: Pues, es adrede. Busca la atención de aquellos que objetivamente pueden compartir un programa pero por cuestiones subjetivas, desencantos, desconfianza de la política, mal ejemplo de los partidos políticos, los sindicatos, se han encastillado en posiciones a la defensiva. Para sacarlos de esa situación de ensimismamiento negativo hacen falta cosas concretas. Salario mínimo, pensión mínima, la lógica de los créditos de una banca pública, la transparencia de los canales de comercialización, la nacionalización de sectores estratégicos de la economía, y cuando todo eso sea posible de entender y la gente se embarque y vaya teniendo un aprendizaje paulatino, entonces surgirá el tema de la educación. Por una razón: la escuela nunca ha cambiado el mundo; el mundo tiene la escuela que él quiere. Con lo cual, si conseguimos que la sociedad vaya cambiando, automáticamente aparecerá una nueva visión de la cultura y consecuentemente de la educación. Pero además, eso era un decálogo de prioridades inmediatas, no un programa de gobierno y tampoco un decálogo con criterio finalista. Yo lo puse ahí para que la gente comenzase a discutir y dije: si tenéis otra ideas, ponedlas. Por esa razón falta. No es porque yo desprecie o margine a la educación. Tengo un gran concepto: de hecho, soy enseñante. Pero con una sociedad que la valore.

DK: ¿Dice usted que la escuela nunca ha cambiado al mundo, sino que es el mundo el que tiene que cambiar la escuela?

JA: De la sociedad emana la escuela que la sociedad quiere, directa o indirectamente. La escuela puede hacer esfuerzos bienintencionados, específicos en algunos profesores, en algunas instituciones. Pero, por ejemplo, la República: su Institución Libre de Enseñanza y su gran política de enseñanza primaria fueron creadas por la República. Hay una decisión previa, aquellos hombres se dan cuenta de que España tenía que saltar el tremendo abismo de su historia, sobre todo ese tremendo barranco en el que cayó en el siglo diecinueve. Pero fue una decisión política. Nunca hubo un maestro mejor preparado que el de aquella escuela. Además se fue a lo básico, a la escuela primaria.

DK: Y el ejército franquista era muy consciente del peligro que eso suponía y lo primero que hizo fue fusilar maestros. Sigue leyendo

Julio Anguita: Somos mayoría ( VI )

Querid@s compañer@s:

      El día 24 de Noviembre se reunirá por primera vez la Comisión de Organización Estatal del Frente Cívico. Tendrá lugar en Córdoba. Los puntos más importantes del orden el día serán la propuesta organizativa para proceder a su inscripción en los registros pertinentes, los mecanismos, métodos y funcionamiento de la elaboración colectiva y las líneas de trabajo movilizador en orden a los objetivos programáticos que constituyen la esencia de nuestro proyecto. Este otro paso hacia la consolidación organizativa del Frente culminará en la primera asamblea estatal la cual dirá la última y definitiva palabra. .A dicha Comisión Organizadora cuya composición y funcionamiento ya conocéis, se ha incorporado a Jorge Verstrynge.

     No ha sido fácil proceder a esta convocatoria. La carencia de medios de todo tipo y el soporte de funcionamiento basado únicamente en el trabajo militante han sido- y son- dificultades de envergadura. Sin embargo estamos demostrando a lo largo y ancho de la geografía española que ello es posible si la voluntad es firme. Una voluntad que se ve estimulada ante la gravedad de la situación económica, social y política general del país y sobre todo la de millones de ciudadan@s que empiezan a carecer de los mínimos indispensables para la subsistencia.
      El rescate de la banca y de la economía en general, independientemente de cómo se denomine, acabará con la poca independencia que nos queda y desde luego con la tan parafraseada soberanía nacional. Lan condiciones que se impondrán al Reino de España, es decir a la mayoría de sufridos habitantes del mismo, terminarán de arrasar derechos humanos y constitucionales junto con las conquistas sociales que decenios de lucha cívica habían conseguido. Para impedirlo hemos nacido sin ninguna pretensión de exclusividad, aislamiento o marginación de otras propuestas conducentes al mismo fin: implantar un orden económico, social, político y cívico justo y al servicio de la ciudadanía en general.
      Pero esa intención confesada de impedirlo y además construir otro proyecto basado en los DDHH, la Carta de la Tierra y en los valores que ya expusieron en mi anterior comunicación, quedaría en una simple y pueril declaración de voluntades si no va acompañada de funcionamiento, prácticas y valores que vayan cohesionando ese otro proyecto
.     Como también he manifestado en anteriores escritos, necesitamos un período de organización paciente, de creación de estructuras de participación, comunicación, elaboración y toma de decisiones que sean democráticas, eficaces y consecuentes con el Programa. Pero en las actuales circunstancias hay que simultanear ya el proceso de consolidación del Frente con acciones, propuestas, movilizaciones y apertura tanto hacia la sociedad como hacia otros que coincidan con nuestros programas y con nuestros valores. La capacidad de iniciativa de los hombres y mujeres del Frente Cívico es algo esencial para el proyecto; no hay más límites que los programas, el ideal que nos une y la cultura democrática del respeto a los otros y a las decisiones tomadas democráticamente.
Es normal que esta etapa embrionaria de organización surjan ciertas distonías, inercias y actitudes de sospecha hacia los demás. Hay que acabar con eso. No es sólo una cuestión de talante sino fundamentalmente de esencia misma del proyecto. Aquí no se le pregunta a nadie de dónde viene sino a dónde quiere ir. El objetivo programático permanentemente actualizado y perfeccionado, es la meta que nos une, nos identifica y cohesiona. Teniendo claras estas cuestiones, las prácticas consecuentes con ellas se desarrollan sin tener que introducir mecanismos de disciplina estatutaria. La mejor ley es la que no necesita de amenaza, coacción o imposición, surge del convencimiento en el proyecto y la coherencia consecuente.
      Recuerdo que muchos de los problemas y situaciones adversas por las que atraviesa nuestra sociedad están esbozados en el decálogo con el que hemos iniciado nuestra andadura. Os propongo que desde ya, mientras elaboramos propuestas y las enriquecemos con la mayor de las participaciones posible, hagamos y hagáis campañas de información y discusión del anteriormente citado decálogo. Una simple y reposada lectura del mismo nos dirá cuan necesarios y urgentes son sus contenidos. En eso podrían consistir las primeras iniciativas a tomar. Un saludo.

Somos mayoría (V)

La respuesta a la convocatoria del proceso constituyente del Frente Cívico está superando todas las previsiones que en los momentos más optimistas habíamos concebido. Los escasos medios con los que contamos han sido desbordados por una riada de comunicaciones sobre creación de asambleas que, lejos de disminuir, aumenta incesantemente. Por eso, el natural impulso de alegría por esta situación, se ve matizado por la insatisfacción que produce no poder canalizar datos e informaciones con la agilidad necesaria.

      Os damos las gracias porque lo estáis comprendiendo; pero la paciencia no puede ser infinita y se impone que concretemos orientaciones y propuestas tendentes a desarrollar el proceso constituyente del Frente Cívico generando estructuras que lo hagan avanzar hacia su maduración. Una maduración que culmina en la Asamblea Constituyente Estatal.

      En mi intervención del día 19 anuncié la creación de una comisión de organización para toda España que coordinase el proceso a fin de canalizar esfuerzos, inquietudes y voluntades. Adelanté que la citada comisión estaría compuesta por dos partes: el colectivo Prometeo y una serie de personas que por su identificación con el proyecto, su probada capacidad y su incidencia en el espectro sociológico que conforma la mayoría, eran para mí garantía de eficacia y eficiencia.
    Esas personas (a expensas de alguna que otra ampliación) son: Manuel Cañadas, Víctor Casco, Francisco Espínola, Ginés Fernández, Ramón Franquesa, Héctor Illueca, Sebastián Martín, Antonio Merchán, Manuel Monereo, Pedro Montes, Henar Moreno, Víctor Ríos , Jesús Romero y Diosdado Toledano. No representan a ninguna asamblea y me han hecho el favor de aportar tiempo y esfuerzos. Han sido escogidos a título personal por sus valores y no como representantes de sus territorios ya que esa calidad de representante sólo puede adquirirse en votación libre por los representados.
      Una reflexión posterior nos ha hecho estimar que debíamos avanzar inequívocamente, desde ya, hacia la plena representatividad democrática. En consecuencia proponemos que a esa Comisión de Organización se incorporen, con plena representatividad, una o un representante por cada provincia y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Con ello perseguimos dos objetivos:
1.- Promover un proceso de sustitución paulatina de los dos conjuntos no elegidos (Prometeo y las personas anteriormente relacionadas) por los electos desde la base o el nivel correspondiente. Proceso que debiera terminar antes de la convocatoria de la asamblea constituyente estatal.
2.- Incentivar el proceso de estructura provincial a fin de que se vaya avanzando en la configuración de los niveles de comunidad autónoma y el nacional.
     Creemos que en el nivel provincial debiera elegirse un núcleo de coordinación con responsabilidades temáticas. En el seno del mismo se debiera elegir la persona que se incorporaría a la comisión de organización estatal; ella recibiría las comunicaciones, recogería las opiniones, propuestas y decisiones de la provincia y la trasladaría a la citada comisión. Os rogamos que estos procesos se vean recogidos en las actas correspondientes.
      Opinamos que corresponde a las provincias ya constituidas evaluar el paso hacia la estructura de comunidad autónoma.
     Cuando se considere que el proceso organizativo del Frente Cívico esté culminado en asambleas de localidad, provincia y comunidad autónoma la Comisión de Organización cesa en sus funciones y abre paso a una Comisión Gestora elegida democráticamente por todo el Frente Cívico mediante los mecanismos que se aprueben. En consecuencia tanto Prometeo como las personas anteriormente referenciadas dejan de ejercer sus funciones ya que ni pueden, ni deben ni quieren ir más allá del cometido organizativo asignado.
La Comisión Gestora es la encargada de organizar la Asamblea Estatal Constituyente en todos los aspectos que ello conlleva; es decir elaborar propuestas de documentación, organización, estatutos, etc. Será la Asamblea Estatal Constituyente la que dote al Frente Cívico de las estructuras y formulación legal que se acuerden con valor general para toda España.
     Como hemos asumido, el eje central del proyecto de Frente Cívico es el Programa y su forma colectiva de elaborarlo, discutirlo y difundirlo. El Programa se constituye en el contrato, la alianza y el acuerdo entre los integrantes de la mayoría que dedican su esfuerzo a unirla y aglutinarla en torno a un objetivo común: cambiar las cosas para que la Justicia, la Democracia, la Ética Cívica y la Cultura sean los valores que estructuren la Soberanía Popular. Los Derechos Humanos, en resumen.
En consecuencia la cuestión del Programa es la pieza clave de la organización del Frente Cívico .En función de ello os proponemos:
  1. En cada nivel del Frente Cívico (asamblea de localidad, provincial, autonómico y nacional) debe existir una comisión dedicada exclusivamente a esta cuestión. Ella recoge informaciones, prepara y organiza debates tanto en el interno de la organización como con el externo y sólo rinde cuentas de su gestión ante los miembros adscritos de su nivel y/o el órgano correspondiente.
  2. El Programa va adquiriendo complejidad, consistencia y rigor a través del proceso que conduce a su aprobación definitiva en la Coordinación estatal, previo debate en el Área, también estatal. Cuando hablamos de la elaboración del Programa también nos referimos a la modificación o ampliación del mismo. El debate y la participación desde la base es un principio que no se puede conculcar.
  3. Aconsejamos la creación de Áreas de elaboración colectiva según sea la temática a tratar. En dichas Áreas pueden participar además personas (y es aconsejable) que no estén adscritas al Frente Cívico. El debate cuanto más transparente, plural y participativo mejor. Lo adscritos serán, en último lugar, los que aprueben o rechacen el trabajo final. No está de más tener como norma de aplicación flexible la búsqueda del acuerdo, la transacción, el acercamiento de posiciones siempre y cuando ello no signifique el cuestionamiento (vía Programa) de los principios que estructuran al Frente Cívico.
  4. Los diez puntos que en su día propusimos para iniciar el debate siguen siendo válidos mientras no los sustituyáis libremente por otros.
Finalmente quisiéramos hacer una consideración sobre algunos pequeños problemas surgidos en determinados lugares con respecto a la duplicidad de asambleas que se arrogan en exclusiva la representación del Frente Cívico. Nacemos para aglutinar y unir a la mayoría en torno a un programa, unos valores, una ética y un hacer democrático y dialogante. Y si eso es válido para el proyecto lo es aún más cuando está naciendo.
Un saludo.

Julio Anguita:Somos mayoría IV. Dos meses de andadura

Estimad@s conciudadan@s:

            El motivo de estas líneas es doble: someter a reflexión una serie de ideas, comentarios y propuestas y dar cuenta del estado y desarrollo del Frente Cívico. La intención no es otra que incentivar el análisis y el debate sobre la realidad económica, social y política en nuestra incipiente organización; una realidad que sólo puede ser cambiada por la mayoría que la sufre. Por otra parte informaremos sobre los pasos, todavía incipientes e inseguros, que vamos dando para configurarnos a lo largo y ancho de la geografía hispana.
            Desde hace mucho tiempo la sufriente y mayoritaria ciudadanía española, es convocada cada quince días, aproximadamente, a un espectáculo mediático que a fuer de repetitivo es ya cansino: el fin de los problemas e incertidumbres sobre la deuda, la economía, el euro o la UE     como consecuencia de las decisiones de la troika comunitaria o de algunos de sus miembros. A las pocas horas del “acontecimiento” que se suponía trascendental, la realidad vuelve a emerger: no hay solución desde la perspectiva de los DDHH, el Derecho, la Razón o la Justicia. Los intereses de la minoría financiera y sus políticos adiestrados siguen siendo no sólo prioritarios sino exclusivos.
            Cuando se escriben estas líneas (2 de Agosto) la reunión del BCE ha concluido con la decisión de que si los países con dificultades por la prima de riesgo o la presión de los “mercados” quieren una salida que les garantice la colocación de su deuda soberana deben pedir el rescate y con él las condiciones y recortes que se les impongan. El sueño, o mejor la quimera, de Rajoy  y Monti se ha venido abajo. Y es que el problema, más allá de la tipología política del gobernante de turno, estriba en el fracaso, a la luz de la Justicia Social, de este proyecto de UE con una moneda única hija de un acuerdo suicida para muchos de los países que en su momento lo firmaron. La evidencia de los hechos conduce a una conclusión: por ese camino no hay solución.
            Pero el espectáculo todavía consigue arrastrar a determinados espectadores que en su ingenuidad siguen creyendo que por ahí vendrán las soluciones y que, en consecuencia, debemos esperar, como ciudadanos y como españoles, a que las instancias pertinentes decidan sobre nuestras vidas, haciendas y futuro como país. Comento dos informaciones extraídas de lo cotidiano que explicitan mejor que yo el disparate en el que nos han metido.
            En un trabajo de José Luis Rodríguez de ATTAC de Sevilla y ex asesor de varias Consejerías de la Junta de Andalucía, publicado en Rebelión, encontramos los siguientes datos:
AÑO
DEUDA
2000
373.506 millones de euros
2005
391.083 millones de euros
2009
561.319 millones de euros
2010
641. 802 millones de euros
2011
734.961 millones de euros
Según mis cálculos, la deuda en el año 2011 ha sido de 15.000 euros por habitante.
Pero no me resisto a transcribir otros datos e informaciones:
AÑO
CAPITAL + INTERESES ANUALES
2000
72.000 millones de euros
2005
85.000 millones de euros
2009
125.000 millones de euros
2010
169.000 millones de euros
A estos datos quiero añadir una consideración que también reproduzco del citado trabajo: los gastos de Sanidad y Educación en el 2011 dieron una cifra conjunta de 117.254 millones de euros; comparemos esa cantidad con la suma de capital e intereses del año anterior y tendremos ante nuestros ojos una evidencia numérica de superior capacidad explicativa que cientos de discursos.
            Hace unos días el Presidente de la Junta de Andalucía ha criticado con vehemencia la decisión del Ministerio de Hacienda de recortar en 2.735 la capacidad de endeudamiento de la Administración Autonómica Andaluza. El Sr. Griñan ha explicado que ello puede suponer “ el cierre de 19 hospitales o el de 2.000 centros de enseñanza  o el despido de uno de cada cuatro funcionarios hasta 60.000” .Esto es muy grave; y lo es más aún que una administración tenga que recurrir de manera permanente al crédito para sufragar el gasto corriente. Pero además hay una gravedad añadida consistente en endeudarse de manera permanente en vez de recurrir a una reforma fiscal que haga pagar a los que evaden, ocultan, falsean o incumplen sus obligaciones fiscales. En 90.000 millones de euros cifraba el profesor Navarro el importe del fraude fiscal en España y ello sin hablar de evasión de capitales, exenciones y bonificaciones a determinadas rentas o simplemente prebendas a determinados grupos, situaciones o intereses. La espiral de la deuda, en su mayor parte ilegítima por ser contraída para tapar agujeros, fracasos y operaciones irregulares de intereses privados (la banca), conduce a España a su dilución como país independiente y a su permanente ninguneo como voluntad democrática  manifestada como pueblo soberano y supuestamente acatada como fuente de legalidad y legitimidad; la inseguridad jurídica y legal que a ello ha conducido sólo es comparable con los períodos más oscuros y tristes de nuestra historia de de los siglos XIX y XX. Y todo ello sin hacer mención  del paro juvenil y del otro, la ausencia de política económica digna de tal nombre y, sobre todo, la carencia de proyecto de ningún tipo. Todo se reduce a esperar un milagro que así nunca va a producirse.
        Todavía, desde determinadas instancias políticas y mediáticas, se lanza un doble mensaje: la formación de un Gobierno de Unidad Nacional para afrontar la situación o en su caso, nuevas elecciones para intentar así que la otra cara del bipartidismo gobierne. Olvidan o quieren hacernos olvidar que el problema reside en el proyecto de Unión Monetaria que aprobado en Maastricht hace 20 años  ha conducido al euro. Sin cambiar el proyecto, los relevos políticos y las alternancias no solucionan nada No me resisto a exponer un ejemplo que explica mejor que los grandes discursos cuál es la esencia del problema.
            El Tratado de la Unión Europea, anteriormente referenciado, prohibió a los gobiernos que acudiesen a sus bancos centrales para endeudarse. Así una fuente de financiación barata (con intereses cercanos a 0) fue prohibida y en su lugar fue la banca privada la que quedó como prestamista única de los gobiernos. Pues bien, la diferencia entre lo que España ha tenido que pagar en el 2011 por intereses a la banca y los que hubiera debido pagar al Banco de España si este hubiera sido el prestamista, ha sido de 21.000 millones de euros. Ni el Banco Central Europeo, ni el Fondo Monetario Internacional ni tampoco la Unión Europea (la famosa troika) están concebidos para una economía productiva, generadora de puestos de trabajo y regida por la Justicia Social. Por eso apelar a que cambien únicamente los actores políticos es continuar con la misma obra. No puede ir por ahí el camino. En esta hora de España, Europa y el Mundo no podemos engañarnos y seguir esperando a que alguien nos solucione el problema; el cambio sólo puede venir de la mayoría, por plural, varia e incluso abigarrada, que ésta sea. Un cambio que  se sustenta en una meta y en dos afirmaciones rotundas.
            No hay proyecto ni futuro para la mayoría sin que cuatro conceptos y sus contenidos correspondientes, se constituyan en el horizonte de la acción de los pueblos y sus mayorías: los DDHH. La Democracia en su acepción más completa y profunda, el Derecho y la Justicia Social. Y ello no será posible mientras la acción de la ciudadanía no tenga claro que:
1.     La economía es ciencia de medios y no de fines; es decir que es la voluntad democrática de la sociedad quien decide qué tipo de economía hay que desarrollar para conseguir los fines y las metas anteriormente expuestos.
2.     El desarrollo de la actividad económica debe ser compatible con el equilibrio medioambiental y en consecuencia debe también supeditarse a ese mandato y al respeto que debemos a las generaciones futuras.
     ¿Hay señales de que las cosas pueden ir en esa dirección?
             La cultura de la prisa, la inmediatez y la irreflexión nos ha conducido a querer ver resultados, cambios y novedades al instante, en breve tiempo, en secuencias cortas. Por otra parte las personas que sufrimos las consecuencias de la actual situación somos proclives, por la angustia vivida, a creer que acciones súbitas y marcadas por la rabia y el dolor, más que justificados, pueden mudar la situación. Sin embargo una reflexión sobre lo que está pasando a nuestro alrededor nos indica que las cosas se  mueven y positivamente.
            Sólo hace dos años que el 15 M conmocionó a la opinión pública española y a parte de la mundial. Aquello supuso y supone que en colectivos y grupos sociales importantes cualitativa y cuantitativamente considerados, había prendido la voluntad de ser protagonistas de su destino y en consecuencia la capacidad de autoorganizarse.
            Aquel acontecimiento no puede borrar de nuestra memoria una ingente cantidad de asociaciones y organizaciones que desde antes del 15M ya venían manteniendo posiciones basadas en programas alternativos y en esquemas de organización social fuertemente democráticos. Pero fue este movimiento el que tuvo la capacidad de un “hacer caer en la cuenta” más generalizado.
            En menos de un año han ido apareciendo o renaciendo movimientos, proyectos y propuestas de radical factura democrática que bajo la forma de foros, convocatorias, llamamientos a la rebeldía democrática, etc. están marcando el inicio de una nueva época.
            En menos de un año se han puesto de actualidad conceptos y palabras como Proceso Constituyente, Asamblea Constituyente, Empoderamiento, etc. que, o bien no se habían escuchado antes o bien se habían olvidado.
En ese río de opinión pública, en esa corriente de renovación democrática profunda y de Justicia Social se inserta nuestro proyecto de Frente Cívico. No pretendemos ser distintos a nadie ni tampoco considerarnos portadores exclusivos de ese ímpetu de cambio profundo. La característica que mejor nos defina y singularice quizás sea la de la transversalidad; es decir la especial atención que ponemos en buscar un  denominador común en esa mayoría tan varia y plural y hacerlo con el método de elaboración colectiva de programas, propuestas y acciones pertinentes para implantarlos y llevarlos a cabo.
Y en eso estamos; somos conscientes de nuestras limitaciones estructurales y organizativas pero también somos conscientes de que la realidad y los deseos de cambiar soplan con fuerza nuestras velas.
¿En que situación nos encontramos?
Al día de hoy se han adherido 4.050 personas de las cuales 2738 ya han recibido la confirmación para que se  puedan conocer y dirigirse a otras de la misma localidad.
Se han terminado con los datos recibidos entre los días 17 y 23 de Julio. En breve se comenzará a introducir otras 1000 adhesiones.
En Alicante, A Coruña, Asturias, Cádiz, Madrid y Sevilla ya se han constituido asambleas y elegido provisionalmente a sus coordinadores.
De la misma manera nos consta fehacientemente que en Barcelona capital y en Vilanova y la Geltrú también se han constituido asambleas.
A través de otras informaciones sabemos que en Madrid y varias capitales más se ha empezado el proceso asambleario pertinente.
Queda por constituir los grupos de Palencia, Segovia, Soria , Ceuta y Melilla.
En cuanto a Córdoba se procederá a constituir la asamblea en el mes de Septiembre.
Como ya advertíamos en el Somos Mayoría I disponemos de escasísimas infraestructuras y todo el trabajo está recayendo sobre un puñado de personas. Os rogamos paciencia. Con serenidad y método iremos construyendo el proyecto. Esperamos que a final de año lo tengamos constituido con una estructura extendida a lo largo y ancho de la geografía española.
Os rogamos que pongáis el mayor esfuerzo y el mayor énfasis en la elaboración de propuestas programáticas que vayan enriqueciéndose desde la base hasta la futura estructura estatal.
Mientras tanto y en aquellos lugares en los que ya estéis constituidos con el acta correspondiente podéis, si así lo creéis conveniente, tomar o secundar iniciativas que no colisionen con los principios o metodología del Frente Cívico.
Estamos estudiando hacer una gran comparecencia pública en el mes de Septiembre. Paciencia, tesón y ánimo.

Julio Anguita: Primeros datos (“Somos mayoría III”)

Estimadas conciudadanas y estimados conciudadanos:

     En el día en que se redacta esta comunicación (8 de Julio), superan con creces la cifra de mil las personas que han cumplimentado la fichan que con anterioridad os demandábamos. En los correos y llamadas recibidas se manifiestan las siguientes preocupaciones y demandas: 
      1. Una queja sobre el estado de la Sanidad y Enseñanza públicas así como una denuncia por los incumplimientos en Derechos Sociales y Libertades ciudadanas.
         2. Un rechazo tajante de la corrupción a la vez que denuncian con dureza la falta de coherencia entre el discurso político y su aplicación práctica en las instituciones por parte de los políticos.
         3. Una denuncia acerca de que estamos ante un fraude generalizado que beneficia a unos pocos a la vez que se produce una involución político- social que afecta a nuestros derechos.
       4. Un clamor en favor de la democratización y la transparencia de todas las instituciones y como corolario de todo ello que los ciudadanos tomen el control de las decisiones.
       5. Una parte nada desdeñable apuesta por el laicismo.

      Junto a estas opiniones y considerandos hay críticas de personas que no se deciden a participar porque aducen que en nuestra propuesta de participación para elaborar colectivamente un programa, no figura el tema de la República. 
     Mientras estas comunicaciones tienen lugar el Gobierno anuncia para pronto un nuevo y brutal recorte en prestaciones, salarios a la vez que revisa al alza el IVA. Supongo que ya solo unos pocos y unas pocas siguen pensando que hay salida a esta situación dentro de las prácticas políticas que tienen como eje las elecciones y los partidos políticos. Si lo que estamos viendo, padeciendo y en trance de mayor agravamiento no nos mueve a la creación de un frente cívico que ponga fin a este estado de cosas, es que ya hemos abandonado toda esperanza.
     Es urgente la extensión, consolidación y profundización de este incipiente frente cívico que estamos empezando a construir pero precisamente por ser urgente debemos trabajar con método, sentido del tiempo y rigor en los planteamientos.
      Los deseos, denuncias y peticiones que se nos manifiestan sólo cobrarán cuerpo y fuerza si en vez de desearlos los hacemos cuerpo de nuestros trabajos y encuentros con otros. Recordemos que la esencia de esta operación es precisamente dar a la ciudadanía el protagonismo en la elaboración y consecuentemente la fuerza para hacerlos realidad. Los cambios están en nuestras manos si nos ponemos a trabajar ya. Si comenzáis a organizaros pronto tendremos una red de esfuerzos y proyectos concretos. La hora de las peticiones al poder o a otros ha pasado; la responsabilidad de un cambio está en nosotros. Organicémonos.
     Quiero recordar que los diez puntos que tantas opiniones han levantado sólo son unas propuestas que intentan provocar el interés inmediato de los más afectados por la situación, pero que pueden y deben ser perfeccionados, ampliados o sustituidos por el trabajo de los ciudadanos constituidos en frente cívico.
     ¿Quién le impide a una persona que se incorpore al trabajo de elaboración colectiva exponer en el ámbito correspondiente su opción republicana? ¿Quién le impide comprobar en debate abierto y democrático el respaldo que su propuesta tiene?¿Qué declaración, documento o propuesta que hagamos desde Córdoba (por ahora) puede sustituir el trabajo del militante republicano? ¿Por qué no se comprueba en el tajo diario la conveniencia, oportunidad y sentido de lo inmediato de cualquier proyecto? La situación de extrema gravedad debe priorizar el esfuerzo en construir la fuerza que haga posible otra situación. Las apuestas a largo o mediano plazo deben revalidarse en el debate y colaboración con los demás. Recordemos los contenidos y método de nuestra propuesta de frente cívico.
      En definitiva se trata de que tantas propuestas y deseos estén organizados en un nosotros. El frente cívico no es la suma de voluntades personales sino la manifestación organizada del denominador común que justifica su existencia: un programa y la fuerza necesaria para imponerlo. Desde el ámbito de lo local hasta el nacional iremos construyendo.

Julio Anguita